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CLAVES PARA COMPRENDER Y DISFRUTAR EL GENERALIFE

Situado al sur de España en la ciudad árabe de Granada, está villa de descanso para reyes musulmanes es de los lugares más bellos que podemos visitar en el mundo.

El Generalife se encuentra al este, fuera de las murallas de la Alhambra de Granada. Era una almunia o finca rústica de los reyes nazaríes. Se usaba como lugar de recreo y, como tal, tiene un palacio para vivir. También se utilizaba como conjunto agrícola, al menos con cuatro huertas, que han conservado hasta hoy sus nombres: Grande, Colorada, Mercería y Fuentepeña.

La almunia del Generalife es la más próxima a la ciudad de la Alhambra y ha evolucionado con ella al mismo tiempo. Todo el Generalife está regado por un canal de agua, la Acequia del Sultán, la misma que dota de agua a la Alhambra.

Canales bellos

El nombre Generalife parece que procede del árabe Yannat al-Arif que significa ‘jardín del arquitecto’. Como creación hispanoárabe, debió de construirse a finales del siglo XIII por el segundo sultán nazarí, Muhammad II (1273-1302), y después pasó por reformas y añadidos de los siguientes sultanes hasta Yusuf III (siglo XV), que realizó las últimas reformas. El visir (primer ministro) y poeta Ibn al-Yayyab llamó al palacio del Generalife la Casa Real de la Felicidad. Los jardines eran una imitación de los Jardines del Paraíso de Allah.

Primer paso de la visita. El Generalife se sitúa al pie del Cerro del Sol y queda separado de la Alhambra por un barranco que delimita este espacio independiente. Por este motivo, desde la incorporación del Generalife a la Alhambra como bien público (1921), los conservadores del monumento planificaron unos “Jardines nuevos” para conectar ambos recintos de forma armoniosa. El Teatro al aire libre se emplazó en los jardines en 1952 para el Festival Internacional de Música y Danza que se celebra en Granada cada año al comienzo del verano.

 

Después viene el “Jardín de la Acequia”, de inspiración neoárabe, realizado en 1951, y el “Laberinto de la Rosaleda”, cuyo recorrido permite observar parte de las huertas medievales, con el panorama de la Alhambra y Granada de fondo. El Laberinto nos lleva al palacio nazarí.

 

Segundo paso de la visita. En las huertas, en terrenos escalonados, se cultivaban frutas, verduras y hortalizas para el consumo de la corte. Los cultivos comprendían por un lado verduras como acelgas, espinacas, puerros, alcachofas, habas, calabacines, melones, etc.; por otro, árboles frutales como el granado, la higuera, la vid, la morera, el níspero, el madroño, el melocotonero, el limonero, el almendro, el avellano, el nogal, etc.; y finalmente hierbas aromáticas como albahaca, orégano, hierbabuena, tomillo, comino, cilantro, etc. Todavía hoy se sigue cultivando. Las huertas alcanzan hasta la Cuesta de los Chinos.

jardines más bellos

En este espacio había también dehesas, lugares de pastos para el ganado, caballos y animales de granja e incluso coto de caza.

Tercer paso. El palacio del Generalife tiene una estructura semejante a la de los palacios de la Alhambra. Se compone de un gran patio rectangular, con la acequia, el canal de agua central con surtidores cruzados, rodeada de jardines (arrayán, rosa, laurel, hiedra, jazmín, hierbas aromáticas, granado, naranjo) y al norte un pabellón porticado con cinco arcos y alcobas a los lados, que precede a las estancias palaciegas: la sala regia y al mirador de Ismail I.

Al principio, el patio de la acequia del Generalife se encontraba cerrado con un muro para preservar la intimidad, y sólo se abría al exterior por un mirador central. Pero a fines del siglo XV todo ese muro fue rebajado y se construyó un corredor con vistas al paisaje.

Se accede al palacio a través de dos patios sucesivos, a distinto nivel. En el palacio del Generalife hay un salón regio con rica decoración y el mirador del sultán Ismail (1319), que ofrece preciosas vistas al río Darro, al barrio del Albaicín y al Sacromonte.

Cuarto paso. El pabellón sur del patio es un edificio de dos plantas que ha sido muy transformado desde su primera construcción. La planta baja ostenta siete arcos.

Quinto paso. El patio del Ciprés de la Sultana, donde quizá estuvo el antiguo hammam (baño) del palacio, es escenario de relatos legendarios. De su construcción original sólo queda el salto de agua de la Acequia Real y un tramo de su recorrido hacia el palacio. Sus primeros propietarios moriscos realizaron un estanque en forma de U con más de treinta surtidores y jardines. El patio está cerrado por el norte por una amplia galería a modo de cenador (1584-6).

Patios belllos

Sexto paso. Los Jardines altos, de estilo romántico (siglo XIX), gozan de unas vistas privilegiadas. Se sitúan en terrazas o paratas que se escalonan por el relieve de una amplia zona escarpada que constituye el límite del Generalife. La terraza inferior quizá en principio se asomaba sobre el mismo patio de la Acequia.

Séptimo paso. Entre las terrazas que aprovechan el perfil del terreno se ha conservado uno de los elementos más singulares del Generalife: la Escalera del agua, distribuida en cuatro tramos, bajo una bóveda de laureles. La baranda de la escalera está formada de unos muros con canalillos abiertos por donde pasa el agua de la Acequia Real. En lo alto hay un mirador romántico (1836), probablemente sobre un antiguo oratorio musulmán. El recorrido ascendente de la escalera seguramente constituía para el sultán un ascenso meditativo y una ablución antes de la oración.

Octavo paso. La Casa de los Amigos. Los restos contiguos al palacio del Generalife y comunicados con el pabellón sur eran una vivienda semejante en estructura a las casas nazaríes de la Alhambra, distribuida en torno a dos patios de diferente nivel. El nombre “casa de los amigos y los huéspedes” se debe a la descripción del Libro de la Agricultura del almeriense Ibn Luyún (siglo XIV).

Noveno paso. Por la puerta de la Mercería (o de los Carneros) descendemos al inicio del paseo de las Adelfas, que discurre por la zona alta del Generalife. Las adelfas y el arrayán morisco (myrtus baetica), especie aromática cultivada aquí desde la Edad Media, vitalizan y adornan el paseo, que después enlaza con el paseo de los Cipreses (1862), con árboles centenarios. Desde este paseo se puede ingresar al recinto de la Alhambra a través de un puente o bien salir del Generalife.

Décimo paso. El Generalife tuvo en el medievo dos puertas al exterior: una, en la Cuesta de los Chinos, que enlazaba con la fortaleza de la Alhambra, y otra, en el lugar de “La Mimbre” (salida del paseo de los Cipreses).

José Enrique
17 diciembre 2017

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