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Recorriendo Andalucía: Puerto de Santa María

Situado mirando al Atlántico, El Puerto de Santa María está lleno de historia, encanto, playas y posibilidades de ocio y descanso.

El Puerto de Santa María, una de las poblaciones con más personalidad y encanto de la Baja Andalucía, es llamada “ciudad de los cien palacios” por la cantidad de casas blasonadas que jalonan la villa, como la de los marqueses de Villarreal de Purullena o el antiguo palacio de Imbrusqueta, actual Ayuntamiento.

Otros edificios representativos son el castillo de san Marcos. la Iglesia prioral, y, yendo a Jerez, el antiguo monasterio de la Victoria, que ostenta una impresionante portada tallada en filigrana del siglo XVI.

El Puerto de Santa María ofrece, en la margen derecha del río Guadalete, unas playas de 12 kilómetros. de arena fina: Valdelagrana, Levante, la Puntilla, Santa Catalina, Fuentebravía, la Calita, Caleta del Agua. En las noches de verano se puede ir de tapeo o de cena a sus restaurantes especializados en marisco y pescado, pasear o ir a los locales nocturnos, discotecas, pubs y a juegos diversos.

Para quien quiera conocer el trasfondo histórico de El Puerto de Santa María, hay que decir que los descubrimientos y estudios arqueológicos (yacimiento El Aculadero) han confirmado la presencia humana en el litoral del Puerto desde hace más de 100.000 años.

Existe la certeza de que existieron poblados organizados (Torre Doña Blanca, necrópolis Las Cumbres) datados en el siglo VIII a. C., aunque no se sabe si sus pobladores eran autóctonos, fenicios o griegos.

La tradición atribuye la fundación de El Puerto al caudillo griego Mnesteo, hijo de Clitio, hermano de Acmón de Lirneso, quien a bordo de una nave costeó el mediterráneo ibérico, atravesó el estrecho y fundó una ciudad en una bella bahía.

Fue ciudad tartésica, colonia griega y fenicia, posiblemente púnica, fue nombrada como Puerto Gaditano por los romanos. Estos construyeron un acueducto desde la sierra de san Cristóbal que, cruzando el río con cien arcos, transportaba agua desde los manantiales de la Piedad al Municipio Gaditano.

En la Edad Media, el rey Suintila incorporó el Puerto al reino visigodo. Por la irrupción de los árabes el Puerto se llamó Alcanate o Alcanter.

Alfonso X la reconquistó en 1260, la llamó Santa María del Puerto y la repobló. Para hacer posible la convivencia de cristianos y mozárabes se renombró como El Puerto de Santa María.

El castillo de San Marcos, mandado construir por Alfonso X el Sabio, tiene planta islámica y aprovecha cimientos y materiales posiblemente romanos. Fue restaurado y algo modificado por la condesa de Gavia.

La Iglesia Mayor se inició también bajo los auspicios de Alfonso X y muestra los estilos que se fueron sumando durante su construcción durante 400 años: del gótico al barroco. De interés artístico son el altar mayor y, con hermosos retablos, las capillas laterales, una dedicada a la Virgen de los Milagros, virgen morena,patrona de la ciudad, venerada desde el siglo XVII y festejada el 8 de septiembre.

Respecto al interior del templo conviene hacer mención de algunas capillas edificadas por los nobles de la ciudad. La gótica de Santa Rita, la de los Benavides, del siglo XVI o la de la Hermandad de la Soledad, con la escultura que Gaspar Becerra hiciera para Isabel de Valois.

Iglesia Mayor de El Puerto

De gran importancia es también el retablo en plata de la capilla del Sagrario, de origen mejicano, donado en 1680 por el capitán y alcalde de la ciudad de San Luis de Potosí, Juan Camacho Jaina, natural de El Puerto.

Al ser villa ducal de los Medinaceli, señores del Puerto, tuvo un momento de esplendor que coincidió con la presencia de Cristóbal Colón que buscaba el patrocinio privado de sus proyectos;  con la vecindad de Juan de la Cosa, piloto descubridor; con el pertrecho de la carabela capitana y la salida de expediciones navales comerciales y militares (como la de Alfonso de Hojeda y Juan de la Cosa, quien descubrió realmente el continente, la tierra firme y la desembocadura del Amazonas en 1499).

En la Edad Moderna, El Puerto de Santa María se convirtió en un emporio comercial importante y entonces llegó a contar casi 20 consulados. Fue sede de la Capitanía General de la Mar Océana, invernadero y lugar de aprovisionamiento de las galeras reales, lugar de veraneo del rey Felipe V, y Aduana General.

Fernando VII se hospedó en El Puerto de Santa María tras su liberación y allí derogó las promesas hechas a los liberales de Cádiz. En 1854 se inauguró el tramo ferroviario entre Jerez y El Puerto, primero de Andalucía y quinto de la nación. En 1880 se inauguró la Plaza de Toros, grandiosa con sus tres cuerpos de altura y con una planta poligonal.

El mundo del vino y las bodegas está íntimamente ligado a El Puerto de Santa María en todos sus aspectos, incluso el de la configuración urbana y arquitectónica.

Mediante el sistema de criaderas y soleras, único en el mundo y característico de la Denominación de Origen Jerez-Xerez-Sherry, el vino se cría y envejece en las botas o barricas, alineadas en las bodegas, cálidas en invierno y frescas en verano, apiladas en altura según el tiempo que lleve el vino en estas, hasta que se convierte la uva en un delicioso elixir.

En El Puerto, una tapa de camarones es lo que puede pedir un cliente apostado en la barra para acompañar al vino. Pero también hay otras tapas.

Aliños de hueva, cazón en adobo, ortiguillas, guisos marineros, desde la urta a la roteña, hasta el “cardillo” de perro. O los mariscos. Langostinos y gambas, las almejas y coquinas a la marinera o al vapor. Y de postre un tocino de cielo, unas tejas de almendra o tarta imperial.

La vocación turística de El Puerto de Santa María se manifiesta en una amplia oferta de sol, playas y ocio compuesta por deportes como la vela o el golf, o la variedad de locales para los amantes de la noche.

Para lo primero, el Club de golf de Vistahermosa reúne una instalación bien cuidada y un paisaje agradable desde el que se escuchan las olas del mar. Este campo se complementa con otro de nueva creación.

También es muy propicia la práctica de deportes náuticos como la vela, con el mayor campo de regatas de España que conforma la Bahía de Cádiz. El centro principal es Puerto Sherry. Este puerto marítimo se ha convertido en uno de los más grandes de Europa y aúna el deporte y la diversión. Junto a su atracadero, donde fondean cientos de veleros y yates con motor, se han instalado numerosos bares, restaurantes y alguna discoteca.

Lo mejor, sin duda, es ver el atardecer en alguna de las terrazas que llenan el paseo marítimo.

Con la noche, llega la marcha a la ciudad. La ribera del río es una de las zonas preferidas por la multitud, allí son numerosos los pubs y discotecas, y el calor no aprieta tanto por la influencia del Guadalete sobre el calor de verano. Pero también se está bien en cualquier chiringuito a orillas del mar oyendo las olas.

http://www.puertosherry.com/puerto-sherry/